Valeria Schapira reflexiona sobre "Adiós", la guía para ayudar a las personas a vivir el duelo por la muerte de sus animales

Valeria Schapira presentó su nuevo libro, “Adiós”
Valeria Schapira presentó su nuevo libro, “Adiós”

Sólo quienes han perdido a un ser amado saben qué significa, en verdad, hacer un duelo, el tiempo que éste lleva (si es que termina) y la sensación de vacío y desconsuelo que afecta al doliente al punto de que se le desordene por completo la vida. Justamente a esto se refiere Valeria Schapira en Adiós, cómo afrontar la partida de nuestro mejores amigos,  el libro que escribió anticipando ese final inevitable y lo convirtió en una “cajita de herramientas” para afrontar el doloroso momento de despedir a los seres más nobles, los animales.

“Estas páginas son un material imprescindible para quienes comparten o han compartido su vida con un animal de compañía”, describe la contratapa del flamante libro que la autora escribió al lado de Joy Schapira, el perro de diez años y compañero de vida de Valeria, a quien observaba mientras las dudas e ideas de ese “qué pasará” la inundaban. “Más de una vez me acercaba a él para ver si respiraba”, confiesa durante la entrevista  con  Infobae.

“¡Ahora estoy más tranquila! No la pasé bien escribiendo Adiós confiesa Schapira—. Es un libro hermoso, queda mal que lo diga la autora, pero es un libro hermoso porque es muy entrañable y me tocó muy de cerca porque tengo un perrito viejo, que está bien, pero está muy viejo. Entonces, todo el proceso de escritura fue de alguna manera la anticipación de un duelo que no está muy lejano. Uno nunca sabe cuándo llegan los duelos, pero hay duelos que se ven más cerca que otros. Y no fue fácil de escribir, digo, porque fue ponerse en la piel de todos los que hemos perdido afectos, no sólo animales sino humanos también… ¡Los adioses, las despedidas!”.

La propuesta de escribir un libro sobre el duelo y la permanente mirada de Joy, el perro de la autora

Valeria Schapira habló de “Adiós”
Valeria Schapira habló de “Adiós”

Adiós nace de una propuesta que recibió Shapira por parte de la editorial Random. Si bien ella pensaba en escribir sobre esos hermosos seres que honran nuestras vidas con su presencia, quería hacerlo de otra manera y que tuviera relación de las historias de Joy, su compañero de ruta, tal como lo comparte en sus redes. Pero el desafío fue otro: pensar en el proceso que debe afrontar una persona que ama incondicionalmente a su amigo en el momento de despedirlo para siempre.

La idea de hablar de esas muertes no fue de su agrado, pero la aceptó porque entendió en ella una oportunidad para ayudar a hacer ese proceso a otras personas. “Me dije ‘¡Bueno, si esto llega a mí por algo es!'”, dijo y aseguró: “No es que hago cualquier cosa que me piden, pero sentí que tenía de algún modo la misión de escribir este libro porque no hay algo así acá y pensé que podía ayudar a mucha gente y de paso ayudarme a mí. Entonces, dije: ‘¡Bueno, vamos con esto!’. Por eso te digo que fue tan difícil, pero hay cosas que llegan a uno para transformar algo y creo que eso fue lo que pasó con Adiós.

—¿Sentiste una transformación en vos mientras lo estabas escribiendo?

—Sí. Vengo laburando hace mucho tiempo cuestiones espirituales que tienen que ver con el desapego, con las pérdidas, con evolucionar en este mundo que vibra tan bajo. Y fue un grano de arena importante este libro, pero lo que más me importa es que sea una cajita de herramientas para el lector. De verdad, no escribo los libros por guita, si se vende bien, bienvenido porque es mi laburo, ¿no? Pero mi deseo es dejar algo a alguien. En Caminos del alma, Dolores del alma —sus anteriores libros— escribí sobre vínculos, pero estos son vínculos también. Vínculos peludos, pero vínculos al fin.

Valeria Schapira propone acompañar a nuestros amigos animales hasta el final en un proceso que contempla rituales de despedida y mucho amor.
Valeria Schapira propone acompañar a nuestros amigos animales hasta el final en un proceso que contempla rituales de despedida y mucho amor.

En Adiós propone una guía de vida para acompañar al animal que se integra a la familia desde que llega hasta que parte. En el medio toca detalladamente todo lo que las personas “guías” deben tener en cuenta para que la vida juntos sea maravillosa.

Comprometida con los derechos de los animales y respetuosa de ellos como seres con sentimientos propone desterrar los conceptos que cosifican a los animales y que poco dicen de los vínculos reales que se establecen con ellos. Entre éstos cuestiona los términos mascotas, dueño, amo.

A la vez describe sobre las historias de personas que conocía y sus perros o gatos, y de qué manera se la compartieron.

—Conocer las historias de esas personas con sus animales ¿te hizo tener otro concepto o crear otra relación con ellas?

—Siempre trato de tener otra relación con las personas porque todo el mundo ha quedado marcado en su vida por su relación con un animal. Probablemente no te lo cuente porque, suponte, no está bien visto socialmente que faltes a trabajar porque se te murió el perro y hay gente que se va a reír, pero cuando empezás a conectar con las personas desde este lugar sensible te van a contar a lo mejor que están muy mal porque se murió su gato o alguna historia… No recuerdo quién me contó que en su niñez había quedado muy mal porque lo había seguido un perro y no lo había podido entrar entonces en lo personal tengo la historia de cuando mi familia me llevó a dar a mi perrito porque había mordido a una compañera. Yo era chiquita, era otro concepto del animal, lo digo sin juicio, pero quiero decir que todos hemos quedado muy marcados por nuestro vinculo con algún animal de nuestra vida o algún animal que hemos visto morir o lo que sea.

Sobre la desconsideración de parte de la sociedad con quienes aman a los animales y el mundo poco conocido de los criaderos también habla en Adiós. “¡Hay un laburo enorme por hacer! Somos muchos los animalistas, muchos los proteccionistas. Yo cuento en Adiós que compré a mi perro en un criadero porque lo ignoraba. Hace 11 años dije: ‘¡ay voy a comprar un perrito!’. Lo googlée, lo busqué… Primero, debería prohibirse la venta de animales en sitios de venta de cosas porque no son cosas, sino seres que sienten. Cometí ese error desde la ignorancia, por eso lo cuento, y mi perro vino con todos los problemas que puede venir un animal: displasia de cadera, camina hoy como un milagro, pero bueno, tuve la posibilidad de operarlo y de volverlo a su dignidad. Pero este perro era un producto de un criadero y de la cruza, y de las bestialidades que se hacen cuando se trata a los animales como a una mercancía. A partir de acá podemos hablar de qué hace la industria con los animales. Hace muchos años que no uso cueros y trato de tomar decisiones conscientes, me falta bastante, pero creo que nos falta muchísimo como sociedad y ni hablar del maltrato animal que estamos trabajando con muchas organizaciones para que se modifique la ley —se refiere a la 14.346— en la cámara de Diputados, de Senadores, pero la verdad tenemos una ley que atrasa muchísimo.

¡Hoy matas a un animal y vas caminando por la calle! Si no te importan los animales, hay estudios científicos que avalan que una persona que mata o maltrata a un animal generalmente es el mismo que maltrata o mata a una persona, que asesina a un hombre o a una mujer o que ejerce violencia de género.

Clara en sus conceptos, Valeria está conforme con el resultado del libro que hace brotar las lágrimas y dice que le quedó “muy redondo” respecto a la finalidad propuesta. “La finalidad es que sea una cajita de herramientas desde que llega un animal a tu casa (un perro o un gato, porque en eso focalizo) hasta que parte. Entonces tiene todo lo que es la construcción del vinculo y prepararse para la partida desde el momento que llega, cómo hablarle a los niños sobre lo que es la muerte y el duelo. Cómo elaborar un duelo, cómo llevar adelante toda esta cuestión social que a veces es tan dificil con la mirada del otro que no entiende. Entonces creo que está cerradito”, resalta.

Joy y Valeria en la contratapa de “Adiós” (Vergara).
Joy y Valeria en la contratapa de “Adiós” (Vergara).

—Quedó cerradito, ¿pero quedó algo por escribir?

—Hubiera agregado todavía algunas hojas más, con estas cuestiones de la vida más allá de la muerte, que a mi me apasionan. Hay un par de capítulos de cómo se aparecen o se presentan los animales después de morir y a mi toda esa cosa de la vida después de la muerte me fascina así que quizás este sea el germen ahí de algún futuro libro. Me gustó la historia del más allá, del detrás del arco iris, como es el cuentito. La mayoría de las personas hemos tenido sueños lucidos con familiares muertos o gente muy querida, muy entrañable que ha muerto, esto mismo pasa con los animales que generalmente se presentan en sueños para decir que están bien y que su guía humano se quede tranquilo porque están bien. Esto no lo tengo comprobado, porque no hay comprobación científica, pero en general al igual que ocurre con el alma del humano el alma del animal tarda más en desapegar cuando hay más resistencia del que queda. Como que no lo soltás, entonces a veces el perro o el gato viene a decirte que está bien “¡No me llores más! O sea “estoy en un lugar copado”. Estoy mejor que vos que estás hecha pelota porque partí.

“Hay que erradicar la palabra mascota

Valeria propone una etimología de mascota, la palabra con la que se suele conceptualizar a los animales que viven en las casas y que no son menos que compañeros de vida. Acepta que el término no es más que una cosificación empeorada por el antropocentrismo que deja a la persona en el escalón superior de dueño y amo.

“A veces parece una frivolidad decir ‘no le digas mascota’ y te miran como diciendo ‘¡esta siempre está en las boludeces!’. Yo hago un análisis de la etimología de la palabra mascota, que viene de una ópera de hace mucho tiempo y la mascota como un talismán de la buena suerte. Entonces una vez más no es una cosa que trae buena suerte, por eso digo saquemos la palabra mascota. Incluso (José) Saramago mismo dice que erradiquemos este término”.

En ese tono asume que hay cosas que la ponen mal: “A mí hay cosa que me brotan, como alguien que diga: ‘¡Le regalé un perro a los chicos para navidad!’. ¿Vos le regalás un hijo a alguien? ¿Vos le regalás un hijo a tu mujer?—retruca—. A veces estas comparaciones suenan odiosas. A mí me han llegado a decir cosas como ‘vos en vez de dedicarle tanto tiempo a ese perro viejo ¿por qué no tenés un hijo?’. ¡Es una sociedad que le falta mucho! Uno tiene que estar muy bien parado cuando se pone a defender estos temas porque es como muy fácil chicanear a aquel que defiende a los animales y me parece que se está haciendo mucho y falta un montón. También creo que suena a frivolidad cuando te dicen ‘vos vegetariana, vegana, con todas las cosa que hay que resolver, la pobreza…’ Como que la gente se para y trata de minimizar los argumentos de los que estamos en estas causas mostrando otras realidades que son muy crudas, pero todo es compatible, ¿no?”, finalizó.

“Escribo como una despedida entre nosotros y la comparto con quienes saben de qué hablo cuando hablo del lazo entre el animal y el ser humano. Escribo antes de que decidas partir. Simplemente sos un perro viejo y es ley de la vida que los viejos mueran antes que los jóvenes. Escribo desde la lucidez de estar escribiendo a tu lado, o vos al mío (…)”, dice la carta que Valeria le escribió a Joy, su hermoso hijo peludo, como introducción del libro que aunque le costó escribir es un testimonio del amor más grande.

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Source: Infobae
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