Quiénes son y cómo piensan los analistas extranjeros que consultan las multinacionales que invierten en la Argentina

El ciclo de noticias argentino se mueve a un ritmo frenético, difícil de seguir hasta para el segmento ultra informado de la población.

Pero así como este grupo consume ávidamente contenido político y económico que tiene como carácter principal la inmediatez, existe a su vez un público que por distintas razones -que pueden ser académicas, comerciales o puramente intelectuales- se interesa también en la coyuntura argentina, pero demanda otro tipo de contenido.

Este sector, mayormente compuesto por extranjeros que están de alguna manera vinculados con el país, suele requerir una cobertura más general que, sin embargo, provea al mismo tiempo un análisis sobre los eventos relevantes que puedan determinar el rumbo del país.

Esta demanda la satisface una pequeña comunidad de analistas de riesgo político, investigadores, o aquellos cuyos trabajos impliquen una tarea similar. La mayoría vive en Estados Unidos, y aunque su trabajo pueda variar en cuanto a su enfoque u objetivo final, su esencia es la misma: lograr abstraerse de la lógica del minuto a minuto e identificar, a través del ruido, qué información se terminará diluyendo, y cuál revestirá real importancia en el largo plazo.

Infobae entrevistó a tres analistas para conocer más sobre la naturaleza de su trabajo, cómo evolucionó el interés en Argentina desde que Mauricio Macri es presidente, y cuáles son las preguntas que se hacen y les hacen los inversores, particularmente de cara a las trascendentales elecciones de octubre.

Ellos son Nicolás Saldías, investigador del Argentina Project, parte del programa América Latina del Woodrow Wilson Center, un prestigioso think tank norteamericano; Alex Schober, analista de riesgo político para América Latina de la empresa multinacional Ducker Frontier; y Kezia McKeague, directora del departamento para América Latina de Mclarty Associates, una empresa que provee asesoría comercial para aquellos que quieran, en sus palabras, “navegar a través del complicado, aunque oportuno”, clima de negocios regional.

Como consideración inicial, los tres coinciden en que si bien la coyuntura latinoamericana resulta atractiva en general, el interés por la Argentina en particular es sustancialmente menor.

“Antes de que Macri fuera electo, prácticamente no había proyectos enfocados en el Cono Sur, con la excepción de Brasil. Luego de su victoria comenzó el Argentina project, el Centro Para Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés) empezó a hacer un seguimiento de sus políticas, entre otras cosas”, dice Schober.

Por su parte, Saldías explica que esta proporción es en gran medida consecuencia del hecho de que “los vínculos económicos entre los dos países no son tan fuertes como deberían“. “Otros países como Colombia, Brasil o México tienen relaciones mucho más amplias. Además, tampoco hay tantos argentinos en Estados Unidos en comparación con esos países”, agrega.

La victoria de Macri en 2015, indican, fue un punto de inflexión en este sentido. Tal vez no en cuanto a la magnitud de las relaciones, pero sí respecto del interés que suscitó en el exterior.

McKeague cuenta que antes su empresa “no tenía mucho trabajo en Argentina, con excepción de algún problema relacionado a la autorización de importaciones“.

Kezia McKeague, Directora del departamento para América Latina de Mclarty Associates
Kezia McKeague, Directora del departamento para América Latina de Mclarty Associates

“El comienzo de la administración de Macri renovó el interés, principalmente por ser un caso donde un país pudo dejar el populismo de manera exitosa“, asegura Saldías.

Sin embargo, el derrotero económico del Gobierno, particularmente desde el comienzo de la crisis del año pasado, redujo estas expectativas.

“El optimismo y la esperanza de que hubieran cambios sustanciales en Argentina se han templado de manera significativa, sobre todo después de los acuerdos con el FMI“, agrega el analista del Wilson Center.

De acuerdo a Saldías, ahora “la gente quiere saber si Macri va a ganar las elecciones“. “Macri está en ‘modo supervivencia’. Las encuestas no son buenas, la economía tampoco. La idea de que va a implementar reformas laborales o previsionales durante este año no existe”, analiza.

La atención, continúa, está puesta en dos ejes: sus chances de ganar las elecciones y la posibilidad de que el peronismo cree algún tipo de alternativa.”La palabra para describir la situación es incertidumbre. Hay mucho riesgo político e incertidumbre. En este caso, quién es el presidente importa mucho más que en otros países“, describe Saldías, quien también es un estudiante de doctorado en la Universidad de Toronto.

No obstante la crisis y la caída sostenida de la economía, Schober indica que sus clientes -entre los que se cuentan empresas del sector industrial, de consumo, salud y telecomunicaciones – quieren que Macri sea reelecto.

No creo que en Wall Street sigan creyendo que Macri es la estrella de los mercados emergentes. Creo que quieren que sea reelecto porque sabemos cuál es la alternativa, pero en restrospectiva, ven que se cometieron bastantes errores”, agrega.

McKeague se expresa en la misma línea, al señalar que “la impresión general es que Macri ha podido implementar reformas importantes a pesar de no contar con mayoría en el Congreso, pero hay mucho más para hacer en un eventual segundo mandato“.

Al ser consultados acerca de las fuentes de información a las que recurren, Schober y Saldías, quienes analizan regularmente el escenario económico y político macro, coinciden en consultar el Indec.

Veo datos, no relatos. Veo qué me dicen y cómo evolucionan las cosas. Cuando leo los diarios me hago una imagen de cómo la gente enmarca la información, pero esto no me dice cuál es la información”, remarca Saldías. A su vez, Schober explica que trata de no enfocarse en nada que no sea fáctico. No obstante, destaca que es bueno leer otras opiniones “para saber lo que piensan”.

Alex Schober, analista para América Latina de Ducker Frontier
Alex Schober, analista para América Latina de Ducker Frontier

McKeague, por su parte, aclara que no hace análisis generales, excepto en casos que suscitan interés amplio, tales como las elecciones o un anuncio relevante. “Nosotros adaptamos la recolección de información a las necesidades de la compañía y elaboramos informes en concordancia con eso”, explica.

Y sigue: “Esto así porque mi trabajo consiste en diseñar e implementar estrategias destinadas a resolver desafíos que involucren al Gobierno. Esto puede implicar llevar a ejecutivos a Buenos Aires, organizar reuniones, verificar que se lleven a cabo. El Gobierno me conoce como una intermediaria con muchas compañías del sector privado estadounidense. Una suerte de amiga de Argentina que le ‘traduce’ el país a las empresas y las lleva adonde tienen que estar”.

Estos clientes, cuenta, son en general empresas que son parte de las Fortune 200 que operan a escala global, aunque también asesora a compañías de menor tamaño. “He trabajado con compañías a lo largo de más de 12 sectores, incluyendo tecnología, bienes de consumo, agroindustria y comercio, entre otras“, enumera McKeague.

En otro orden, los analistas detallan las preguntas que más les hacen quienes se interesan por la coyuntura argentina. Saldías indica que, desde el campo académico, las incógnitas giran alrededor de la inflación, la fortaleza institucional y las crisis en las que el país cae de manera cíclica.

¿Por qué está atascado en un interminable círculo de auge y caída? ¿Por que hay tanta inflación? Eso es algo muy inusual para los estadounidenses, que no tienen inflación. Otra cuestión refiere a la calidad institucional, a la independencia del Poder Judicial. Me preguntan también si Argentina es una democracia fuerte”, describe.

Nicolás Saldías, analista del Argentina Project en el Wilson Center
Nicolás Saldías, analista del Argentina Project en el Wilson Center

Schober coincide en que la inflación es una de las preocupaciones principales. Pero aclara que debido a su carácter impredecible, les sugiere a sus clientes que trabajen considerando distintos escenarios. “El pesimista, sin querer ser apocalíptico, es muy malo. El optimista tiene al peso aún más apreciado que ahora. Igual es una pregunta frustrante, por lo inexacto de la ciencia”, dice el analista.

La última consulta de este medio refirió a los cambios de circunstancias que estos actores del sector privado pretenden para invertir en el país. Las respuestas de Schober y McKeague, quienes realizan trabajos de asesoría, variaron.

McKeague detalla que las principales demandas de sus clientes pasan por la necesidad de modificar el marco regulatorio de distintos sectores de la economía: “La respuesta puede variar dependiendo de la industria, pero hablando en general, las empresas quieren ver reglas estables y claras”, dice.

Y continúa: “Un tema que aplica a diferentes sectores es la necesidad de reforzar la protección de la propiedad intelectual. La industria de semillas de Estados Unidos, por ejemplo, no se ha metido de lleno en el mercado argentino por ese tema. Hay expectativa de que el Congreso apruebe una ley relativa al sector este año, lo que conllevaría un aumento de la inversión“.

Además, comenta que el mismo criterio aplica a la industria farmacéutica. Y subraya que en el sector tecnológico “Argentina podría mejorar el acceso (de productos) quitando aranceles sobre productos que continúan protegidos”, y asegura que “hay gran potencial para estimular la innovación en la economía de consumo compartido”.

Schober, por su parte, cuenta que las principales dudas de sus clientes apuntan al panorama macroeconómico, cuyo futuro en gran medida depende del rumbo político que tome el país después de las elecciones.

“Si Macri gana, tiene que resolver qué va a hacer con el financiamiento del Gobierno a partir del 2020. Seguramente necesite otro acuerdo con el FMI. Una vez que eso suceda, ahí podría empezar a considerar la posibilidad de implementar algunas de las reformas más contenciosas, tales como la laboral, que es lo primero que los inversores quieren ver, o la baja de la carga impositiva“, vaticina Schober.

No obstante, explica que también tiene que considerar un escenario donde la ex presidente se imponga en los comicios. “Tengo que ser honesto y decir que hay chances. Creo que tiene entre 10 y 15 por ciento de chances. Es pequeña, pero tenés que considerarla”, cierra.

Source: Infobae
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