Por qué el verano es la estación ideal para empezar a hacer actividad física

El ejercicio aeróbico disminuye los valores de colesterol y grasas en sangre
El ejercicio aeróbico disminuye los valores de colesterol y grasas en sangre

Existe abundante información científica que demuestra la asociación positiva entre el nivel creciente de actividad física y las chances decrecientes de contraer enfermedades crónicas, esto significa que, cuanto más tiempo de actividad física se hace, menos riesgo existe de enfermar.

La obesidad es una de las enfermedades crónicas asociadas al mayor riesgo cardiovascular y mortalidad y se la define como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Y su manejo consiste en una combinación de dieta alimenticia baja en calorías, ejercicio físico y cambios en las conductas en relación a la alimentación.

“Esto quiere decir que aunque el ejercicio por sí solo no demostró científicamente resultados significativos en el descenso de peso, es parte integral del tratamiento cuando está asociado a una correcta alimentación baja en calorías. Es clave a la hora de mantener la masa y el tono muscular durante el tratamiento de descenso de peso y es esencial para el mantenimiento del peso una vez logrado el objetivo”, señaló el médico Juan Tortellá, especialista en medicina familiar (MN 105941)

Agregó también que “el ejercicio físico tiene beneficios en las personas con sobrepeso y obesidad incluso ante la ausencia de un descenso de peso significativo”.

Muchos estudios científicos mostraron una fuerte relación entre la actividad física habitual y la disminución tanto de la mortalidad como del riesgo de enfermedad cardiovascular

Y tras asegurar que “la actividad física debe realizarse de cinco a siete veces por semana con una duración de 30 o más minutos por sesión para prevenir el aumento de peso y mejorar los parámetros de salud”, el especialista explicó que “si lo que se busca es lograr un descenso de peso, es necesario asociar al ejercicio un plan alimenticio bajo en calorías”.

“Estos tiempos de entrenamiento son variables y es posible que algunas personas (en especial a mayor edad y/o con metabolismos ‘lentos’) necesiten realizar 60 minutos o más de actividad física diaria para lograr resultados”, afirmó.

El ejercicio es clave a la hora de mantener la masa y el tono muscular durante el tratamiento de descenso de peso (Getty)
El ejercicio es clave a la hora de mantener la masa y el tono muscular durante el tratamiento de descenso de peso (Getty)

Y enumeró entre los beneficios del ejercicio físico:

– Mejora el control de las glucemias y la sensibilidad a la insulina, previene el desarrollo de la diabetes tipo 2.
– El ejercicio aeróbico disminuye los valores de colesterol y grasas en sangre, disminuye el porcentaje de grasa corporal, aumenta la capacidad aeróbica y disminuye el riego de trombosis.
– El hábito a largo plazo de la actividad física aeróbica tiene efectos beneficiosos sobre la presión arterial.
– La actividad física aeróbica demostró una disminución preferente de la grasa abdominal, lo cual es importante dada la asociación de esta grasa con el riesgo cardiovascular
– Muchos estudios científicos mostraron una fuerte relación entre la actividad física habitual y la disminución tanto de la mortalidad como del riesgo de enfermedad cardiovascular.

En ese sentido, el profesor Lucas Pinter, coach en actividad física, propuso trabajar bajo un concepto de entrenamiento personalizado, lo que les permite a sus pacientes adquirir el hábito de la actividad física rompiendo con los esquemas clásicos en un gimnasio, donde habitualmente la actividad se da en solitario, sin asesoramiento o con rutinas estándar no siempre adecuadas a las características personales.

El hábito a largo plazo de la actividad física aeróbica tiene efectos beneficiosos sobre la presión arterial

Pero, ¿cómo desarrollar hábitos saludables? El especialista sugirió que “los hábitos provienen de la reiteración de una acción o conducta aprendida, que se transforma con el transcurrir del tiempo, en un estilo y manera de vivir. Esto significa que siempre se puede aprender y re educarse hacia la concreción de hábitos saludables”.

“Deberíamos incorporarlos paulatinamente, en un proceso lento, aunque firme y perseverante. Dejar a un lado las grandes proezas atléticas o las exigencias comparativas, pues que todos somos distintos y, por ende, tenemos nuestro propio ritmo de modificación y cambio -recomendó Pinter-. Por ejemplo podríamos comenzar adoptando estrategias simples, sencillas y cotidianas, como puede ser optar por subir escaleras, la de tu casa o la del trabajo, en lugar de la comodidad del ascensor. Caminar de forma moderada algunas cuadras, en vez de recurrir al siempre a mano colectivo o taxi. Otra opción sana sería optar por la bicicleta, mientras se disfruta un paseo quemando calorías. Se trata de romper viejos esquemas mentales que condicionan nuestras acciones. Es dejar los enredos cognitivos y las excusas dominantes y tomar una decisión racional hoy, en el presente, en el único tiempo realmente verdadero, donde la maquinaria física puede manifestar y expresar toda su sabia armonía”.

Y finalizó: “Cuando hablamos de hábitos saludables nos referimos a estar bien con nosotros mismos. De poder querernos y apreciarnos desde lo más profundo. A tomar conciencia de que el cuerpo está diseñado para el movimiento y, que revelarnos contra ese sagrado proceso es atentar contra la propia biología. Moviéndolo, no sólo generamos un próspero hábito, sino también un mayor acercamiento hacia una mejor calidad de vida”.

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Source: Infobae
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