Playa, golf y viaje en moto por la ruta: el plan de Marcelo Macarrón, viudo de Nora Dalmasso, para escapar del fantasma de la perpetua

A los 59 años, Marcelo Macarrón se siente más joven que nunca.

Juega torneos de golf, suele viajar a la costa con su novia y amigos, le fascina nadar grandes distancias y por estos días recorre la ruta 40 en moto como un aventurero.

Marcelo Macarrón no vive con la desesperación de un hombre acusado.

Un hombre que hasta -en un hipotético caso- podría ser condenado a cadena perpetua si se prueba lo que cree el fiscal Luis Pizarro: que desde una fecha imprecisa hasta el 25 de noviembre de 2006 ideó todos los detalles del femicidio de su esposa Nora Dalmasso, estrangulada y violada en la cama de su hija en el barrio privado Villa Golf de Río Cuarto.

“No tienen nada, no hay nada, ni una prueba ni indicio, pero acá lo esencial es que soy inocente y eso me da paz”, le dijo Macarrón en un breve contacto con Infobae.

Por estos días, Macarrón recorre una ruta en moto. Su entorno asegura que acepta estos desafíos para no ocupar su mente en generar indignación por el delito que se le imputa.

Hace dos meses, había dicho: “Esto es todo una locura”. Vivía la acusación como si fuese una macabra conspiración.

“Primero ensuciaron el honor de mi esposa, luego fueron por mi hijo, más adelante sospecharon de todos los hombres Macarrón y ahora me toca a mí. Nosotros somos los damnificados, no los culpables o mafiosos”, le dijo a su abogado Marcelo Brito.

Primero estuvo imputado como autor de homicidio agravado por el vínculo. Es decir: para los pesquisas ganó un torneo de golf en Punta del Este y viajó en un vuelo “fantasma” a Río Cuarto solo para matar a su esposa. Pero el fiscal cambió la carátula a crimen por encargo. Considera que el viaje a Uruguay con sus amigos fue una coartada para que ella quedara sola y fuera asesinada. ¿El motivo? Que ella iba a denunciarlo por supuestos negocios turbios con sus vínculos del poder político y empresarial, algo que según el abogado de Macarrón no se probó.

“Marcelo está derrumbado, no puede creer todo esto”, había dicho Brito a Infobae.

Pero desde hace dos meses, la actitud del viudo cambió. Busca despejarse. Viajó con su novia a Miramar, sale a trotar y mantiene una vida social activa. Su médico, dicen, le recomendó hacer deportes para liberar endorfinas y no cargarse de odio.

Sin embargo, los investigadores sospechan que todo eso es para evitar sentirse acorralado.

El viudo sigue viviendo en la casa del barrio privado Villa Golf donde fue asesinada su mujer, que tenía 51 años. Sigue ejerciendo como traumatólogo y se separó de su pareja, María Pia Cardoso. “Conoció a otra mujer y está bien, aunque nunca se diga, el dolor por el crimen de su esposa lo sigue teniendo y quiere encontrar al asesino más que nadie, por Nora, por él y por sus hijos”, dice un amigo.

Su hijo Facundo terminó un Máster de Derecho en París y continuó sus estudios en los Estados Unidos. Su hija Valentina, en cuya habitación mataron a su madre, tiene una empresa de catering y no perdió su pasión por el golf.

“Marcelo y su hija nunca dejaron de visitar la tumba de Nora. Siempre la recuerdan, ven fotos, hablan de ella. Están muy unidos”, dice un allegado a la familia Macarrón.

“Es un disparate. Nadie pudo ubicar a mi defendido en la escena del crimen, estuvo a 1300 kilómetros, y tampoco hallaron nada extraño con sus movimientos bancarios”, analizó Brito.

Macarrón declaró en su momento que se enteró del crimen de su esposa cuando volvía a Córdoba con su abogado y amigo Daniel Lacase. “Volvíamos en auto, en estado de shock”, dijo.

Pizarro mantiene las sospechas contra Macarrón, al igual que su predecesor Daniel Miralles. Hasta su llegada se sostenían dos hipótesis, aunque ahora quedó en pie sólo una de ellas.

Marcelo Macarrón y Nora Dalmasso
Marcelo Macarrón y Nora Dalmasso

Hipótesis 1: Macarrón planificó el asesinato con frialdad. Viajó con amigos a Punta del Este a descansar y jugar un torneo de golf que terminó por ganar. Durante esas horas, un asesino a sueldo estrangulaba a su esposa. En este escenario se sospecha que su abogado y amigo Daniel Lacase se encargó de los detalles. En Uruguay lo vieron con 20 mil dólares en efectivo, aunque él dijo que los depositó en una cuenta suya.

¿Por qué habrían matado a Nora? Los investigadores apuntan a un móvil económico. “Siempre se habló de Lacase y Macarrón como testaferros de un poderoso político, incluso se cree que tenían propiedades y una sociedad con otro empresario del que se sospechó en el comienzo de la pesquisa. Quizá Dalmasso en una discusión amenazó con sacar a la luz esos negociados. Uno de los albañiles que trabajó en la casa días antes del homicidio dijo que los vio discutir”, dice a Infobae una fuente del caso.

Hipótesis 2: Macarrón viajó desde Punta del Este hacia Río Cuarto en un avión privado, aterrizó en una pista clandestina, asesinó a su esposa y volvió a Uruguay. Pizarro cree que esta teoría -sostenida por su antecesor Daniel Miralles- es improbable.

“Miralles lo imputó porque apareció el ADN de Macarrón en el cuerpo de la víctima y en la bata que tenía puesta cuando la asesinaron. El viudo dijo que tuvo sexo antes de viajar a Punta del Este, dos días antes del hecho. Es posible que hayan quedado sus rastros”, analiza una fuente judicial.

La familia de Dalmasso sigue defendiendo a Macarrón.

Más allá de lo que le dijo la madre de la víctima, María Delia Grassi, le haya dicho al diario El Puntal de Río Cuarto: “A Marcelo (Macarrón) lo he querido como yerno, no puedo decir que sea él y tampoco creo. Pero una persona sola no ha sido, ha venido bien planificado. La mató o la mandó a matar una mafia, como un clan. Alguna cosa sabría ella. Mi yerno estaba con toda esa gente en asados y comilonas”.

Los otros sospechosos

El fantasma de la impunidad deambuló estos 12 años. Por la causa pasaron 5 fiscales y 12 sospechosos.

Uno de ellos fue Facundo Macarrón, a quien el fiscal Javier Di Santo -el primero del caso- acusó de estrangular a su madre con odio porque supuestamente ella no aceptaba la condición sexual de su hijo.

Otro de los acusados por Di Santo fue Gastón Zárate, un albañil que había trabajado en la casa de Nora días antes del femicidio. Lo llamativo es que mantuvo las dos imputaciones pese a que una anulaba a la otra. Al llamado “perejil” del caso, lo acomodó a otra hipótesis: lo consideró un hombre obsesionado con su patrona al punto de no poder trabajar porque no dejaba de mirarla. El móvil era el robo (aunque a Nora no le robaron nada) y sospechaba que había entrado por la ventana con “andar felino”. En cambio, decía que Facundo había entrado con sus llaves por la puerta principal. El fiscal interpretó que el obrero había violado a la víctima.

Facundo Macarrón (centro)
Facundo Macarrón (centro)

Otro de los imputados fue Rafael Magnasco, un ex funcionario. Tampoco hubo pruebas en su contra. Ni siquiera se probó si era amante de la víctima.

La pista “amantes” apuntaba a un juego sexual (llamado asfixiofilia, que retrasa el orgasmo a partir de un ahorcamiento, lo que fue desmentido pocas horas después del crimen) o a un femicida despechado que no aceptó el rechazo de Nora.

“Le harán ADN a los 18 amantes de Nora”, llegó a titular un diario en ese entonces. Pero en el expediente figura que Nora tenía un solo amante, y era uno de los amigos de Macarrón que viajó a jugar al golf con él mientras la mataban.

De llegar a juicio oral, Macarrón sería acusado como ideólogo del crimen, pero el fiscal no sabe quién estranguló a Nora.

Lo cierto es que la noche del crimen, Nora cenó con cinco amigas. Hubo un llamado para que suspendiera el encuentro. Alguien la esperaba en su casa para matarla. Ese hombre es un misterio aun para los investigadores del caso.

Source: Infobae
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