Ignacio Escolar, un periodista optimista en tiempos de crisis

Escolar es hijo de periodistas
Escolar es hijo de periodistas

En diciembre cumplirá 43 años y ya tiene tras de sí gran parte de la historia del periodismo contemporáneo en español. De hecho, la semana pasada fue reconocido con el Premio Gabo a la Excelencia Periodística por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) en Medellín y su nombre se asocia desde hace años no solo a la calidad sino también a la innovación, tal vez porque su primer acercamiento al oficio llegó por ese lado, el de la tecnología.

Ignacio Escolar es hijo de periodistas y lleva el oficio encima a la manera de un documento de identidad. Su carrera profesional comenzó a crecer con su blog a principios del siglo XXI, siguió luego al convertirse en el primer director del diario Público en 2007 y se consolidó en 2012, con la creación y dirección de eldiario.es, una publicación que movió todas las estanterías del periodismo en su país al hacerse -siendo un sitio online sin versión en papel- de un espacio entre los medios más influyentes a fuerza de originalidad, seguimiento de agenda y también de agenda propia. De hecho, en los últimos meses fue este sitio el que reveló que la ministra de Sanidad Carmen Montón y la presidenta de la Comunidad de Madrid Cristina Cifuentes habían obtenido sus masters de manera irregular, para decirlo de manera delicada. Ambas debieron finalmente renunciar a sus cargos, con más o menos escándalo y con más o menos resistencia y negación de los hechos.

“Es mucho más fácil criticar al poder político que al económico”, asegura Escolar. “Lo vemos porque cuando tocamos al poder económico tenemos mucha menos repercusión en los otros medios”. “El periodismo y los periodistas vivimos una crisis de credibilidad”, señaló Escolar durante las jornadas del Festival Gabo en Colombia. “Nos han visto como parte del poder y no somos el poder, pero tampoco estamos para poner o sacar gobiernos”, explicó en una de sus presentaciones. “Tenemos que decir quién dice la verdad y quién miente a cada momento”, asegura el fundador y director de eldiario.es, que día a día crece en suscriptores (ya son unas 34 mil personas quienes pagan 5 euros al mes para recibir un tratamiento privilegiado como lectores) y también en influencia.

Para Escolar, “la independencia económica es fundamental para poder fiscalizar el poder. No es por poner videos de gatitos que nos va como nos va”, asegura el periodista que no solo escribe, dirige, se ocupa de la administración del periódico que comenzó con 9 periodistas y hoy ya tiene diez veces más sino que, además, responde personalmente a los lectores en los foros (“ayuda a entender a tus lectores”) y sigue su ruta de columnista político en radio y televisión, donde “defiende” la información de su medio. “La radio y la TV son como la salida al mar para el diario”, sostiene al explicar su lógica, que va por fuera de los que creen que el periodismo está en crisis. “La única crisis del periodismo ha sido económica: cómo pagar el sueldo de los periodistas”, sostiene. Su negocio le va dando la razón, cada vez es mayor el número de suscriptores y por lo tanto ese dinero ocupa un porcentaje cada vez mayor de los ingresos en relación con la pauta publicitaria.

Escolar ya casi no lee periódicos de papel y desconfía de que haya por delante un futuro largo de convivencia entre el papel y el soporte digital. “El periodismo digital no complementa al papel, lo sustituye. No es una moda pasajera”, dijo en una de sus presentaciones en el Festival Gabo y se lo repitió a Infobae Cultura. Lo hizo durante una conversación sobre cuatro ruedas, en el transcurso de un viaje en bus, cuando el periodista -considerado por muchos colegas una verdadera celebrity- se dirigía al Jardín Botánico de Medellín para recibir el premio que le entregó la Fundación García Márquez.

Esa noche, un rato después, como casi siempre que se dirige a la audiencia para hablar de periodismo, Escolar utilizó con intensidad la palabra optimismo. “Se que hoy solo quedamos los optimistas. Los que no le tenemos miedo al futuro porque depende de nosotros. Los que creemos que ese futuro del periodismo puede ser más brillante que su pasado”, dijo entusiasta en la noche de Medellín.

Hace un mes, eldiario.es tiene editora de género
Hace un mes, eldiario.es tiene editora de género

— ¿Cuánto de proyecto de una sola persona hay en eldiario.es?
— Hay mucho de eso en el diario, es cierto. En el sentido de que probablemente muchas de las condiciones que permiten que con tan poco dinero podamos montarlo es que yo tenía un capital no tangible que venía de mi trabajo previo y de la comunidad que tenía y de mi propio blog, y que hace que el modelo no sea tan fácilmente reproducible. Esto es un proyecto en el que va mi vida. Me construí una casa para jubilarme en ella. Y gran parte del problema a futuro y el largo plazo es conseguir que el diario no sea dependiente de mí. Que creo que lo conseguiremos porque cada vez es más grande como proyecto en sí mismo, no por mi trabajo.

— ¿Y cómo lo piensa en términos de la redacción? ¿Cómo imagina que irá delegando?
— Yo estoy en dos áreas al mismo tiempo; estoy en el área empresarial y en la redacción. Y dentro del área de la redacción también hago muchas cosas, porque soy el columnista estrella, traigo parte de las informaciones que son investigaciones mías y dirijo. Y de toda ésta área lo que menos quiero dejar es la parte periodística: no quiero renunciar a escribir, no quiero renunciar a dirigir. Pero la parte empresarial… pues confío en que poco a poco la empresa sea más potente. Lo está siendo ya, tampoco estoy yo pendiente del pago de las nóminas ni nada por el estilo y tengo un equipo propio muy fuerte. Pero sí, en algún momento debería adoptar otro papel dentro de mi propio periódico.

— Algo que se nota en los periodistas más jóvenes a partir del periodismo online es que no leen a la competencia. Algo que para nosotros era fundamental.
— Sí lo es, sí lo es.

— ¿A qué cree que obedece y cómo piensa que se puede resolver? 
— Yo creo no se puede generalizar, hay algunos periodistas jóvenes que sí lo hacen. Y quiero pensar que los jóvenes que tenemos en el diario son de los buenos, de los que sí se fijan. Al mismo tiempo, el número de medios es amplísimo, con lo cual la competencia ya no son uno o dos periódicos sino que pasa muchas veces que por ejemplo lees una nota en un periódico que están abriendo y que la dio otro periódico hace un mes, y no se han dado cuenta, no es maldad. Es que simplemente no lo vieron. Y tiene que ver con que hay una enorme abundancia de informativos.

— De información.
— Sí, hay muchos medios. En España ahora se ha multiplicado la oferta, hay una cantidad de proyectos, muchos de ellos con dinero para intentarlo, no todos con hueco editorial para lograrlo. En España, todos los periodistas importantes que perdieron el empleo -son muchísimos- han montado sus propios medios. Y luego, en la nueva generación de periodistas son más audiovisuales, menos de la letra escrita. Tienen menos tolerancia a la frustración de la que tenían antes, eso es generacional, no solo en este oficio sino en todos. No son capaces de trabajar en lo que no les gusta. Uno de los problemas que tenemos en el diario es que de repente una redactora o un redactor joven que empieza en trabajos de mesa y se ve frustrado porque después de un año sigue en el fin de semana y dices “bueno, yo me pasé cinco en el turno de madrugada, trabajando hasta las tres de la mañana sin tener vida”. Y no me quejé. Y creo que eso es difícil porque tenemos que motivarlos y es mucho más complicado de lo que era antes. Antes simplemente con tener un empleo ya nos parecía increíble y ahora encima tiene que gustarles.

— ¿Cómo se hace para cumplir con la agenda con redacciones cada vez más flacas de periodistas?
— Nosotros somos un diario generalista, no somos un periódico que solo dé notas de investigación. Publicamos en torno a ochenta, noventa piezas al día contando información y opinión. Es decir, somos un periódico que publica mucho. Grandes temas de investigación de los que hay periodistas destinados a ellos más de una semana, tendremos unas cinco o seis. Y solo lo hacemos cuando tenemos un tema potente que morder y dedicarle recursos: no investigamos a ver qué pasa en un área, no tenemos recursos suficientes. Y creo que una de las claves del éxito del diario ha sido precisamente eso, jugar a generalistas. Porque nosotros encontramos una fidelización muy fuerte por la posición editorial, porque estábamos muy solos en la centro izquierda en España, sobre todo en la época de la crisis y con el movimiento que hizo el diario El País en esos años. Jugamos a generalistas con los recursos que empezaron siendo muy, muy escasos, jugamos a generalistas con nueve periodistas nada más. Lo cual era tremendo (risas). Era de una osadía infinita. Generalistas es verdad, solo en política y economía, no en todas las áreas. Ahora ya tenemos un área también potente de Sociedad, un área potente de Cultura y Tecnología. Desde el principio también una sección de derechos humanos con mucho foco en inmigración y en fronteras, le dedicamos bastantes fuerzas a eso. Pero seguimos siendo muy débiles. Pero en el fondo yo creo que lo importante es que los cinco temas fundamentales del día estén. Nunca son más de cinco, si uno de los cinco es tuyo, mejor todavía, pero nunca hay más de cinco temas en el debate público.

— ¿Cómo hacen esa selección? ¿A qué hora la hacen?
— Es permanente porque dirijo todo desde el móvil porque me paso mucho tiempo fuera de la redacción, en televisiones, en viajes, en representación del diario, en reuniones comerciales, en todo ese tipo de cosas. Estoy con grupos de Telegram. Estoy permanentemente conectado dando indicaciones de “este tema, ojo a él, ese tema cuidado, ese tema vamos a darle más fuerte, vamos a cambiar”. Pero luego hay una reunión diaria que se hace a las diez de la mañana, donde ponemos el foco en qué vamos a ir a lo largo del día y sobre todo al día siguiente, vamos pensando en qué fabricamos para el día siguiente.

— ¿Quiénes participan?
— Están todos los redactores jefes, por ende los editores, que son los dos subdirectores, una de ellas desde Barcelona porque es también la responsable máxima de la edición en Barcelona, Gumersindo Lafuente que es el otro director, el jefe de Política, la jefa de Política social, la jefa de Cultura, el jefe de Economía, el jefe de Internacional, los dos jefes de mesa que son los jefes de portada. Y la editora de género. Y esa es la reunión en la que decidimos.

El diario que dirige Escolar comenzó en 2012 con 9 periodistas y hoy ya tiene una planta de unos 200 profesionales
El diario que dirige Escolar comenzó en 2012 con 9 periodistas y hoy ya tiene una planta de unos 200 profesionales

—¿De qué se ocupa la editora de género?
— Ana Requena tiene un pequeño equipo propio, una persona más que trabaja con ella y un montón de colaboradores. No es sección como tal y funciona de manera transversal en todo el periódico. Esto es relativamente reciente, de hecho tiene apenas un mes. La nombramos en el último organigrama. Ya era una periodista que trabajaba en el diario con temas de género de manera sistemática desde el primer día, es de las fundadoras del diario, pero ahora ya participa en las reuniones, antes no lo hacía.

— ¿Cómo está evaluando el funcionamiento del cargo?
— Me interesa mucho. Yo creo que es una de las banderas del diario, hemos sido de los medios más radicalmente feministas desde el primer día. De hecho creo que gran parte de las razones por las que el feminismo en la prensa española ha estado muy presente es porque hemos sido muy pesados con ello. Tenemos un blog muy militante en esa área, es el área más militante del diario, que se llama “Micromachismos”, ella es su editora. Lo fundamos hace ya cinco años, es de los primeros blogs que hicimos en el diario. Cada año hacemos un video temático sobre micromachismos que son pequeños cortos. Y es de los asuntos a los que más esfuerzo le dedicamos en todo el periódico, no solo como el blog.

— Me gustaría saber si considera que eldiario.es tiene puntos en común con Mediapart, de Francia, aunque ellos no son generalistas.
— Sí, es muy parecido, salvando el modelo de negocios que son muy distintos. Es muy parecido en el sentido que Edwy Plenel también es un periodista muy reconocido en Francia como en cierto sentido , creo que en menor escala, y sin falsa humildad, de verdad no soy lo que es Plenel en Francia, pero sí que hemos conseguido alrededor de mi figura dentro de España lograr un medio con una fuerza propia. Y la diferencia fundamental, y estudié mucho el modelo de Mediapart cuando lanzamos el diario, es que Francia no es modelo de nada, es modelo de Francia. Hubo un medio participado por Mediapart que nació en España a la par que nosotros que es InfoLibre, lo crearon varios de mis compañeros en Público y apostó por el modelo Mediapart. Y creo que el gran error de ese proyecto es justamente pensar que el modelo iba a funcionar en un país distinto a Francia. Creo que es exclusivamente para Francia, donde ya hay una cultura de suscripción y muchísimos medios con suscripciones inmensas. Y luego además consigue algo tremendo que son temas propios… Eso sí lo logramos nosotros en España.

— Mencionaba hoy en su discurso que hasta hace poco tiempo creía que el modelo pago no era algo posible. Luego mencionó que ya tienen 34 mil suscriptores. ¿Hasta dónde cree que la gente está dispuesta a pagar?
— Yo creo que hay dos modelos claros para el periodismo de pago. Aquellos periódicos que hacen información insustituible y necesaria para el trabajo y el día a día de las personas que lo consumen. Estoy pensando en Financial Times que es el extremo. Esos diarios están cobrando suscripciones de 450 euros anuales, no están cobrando una suscripción barata y militante, no, no, están cobrando un servicio caro y útil. De la misma manera que había gente que no podía vivir sin la terminal de Bloomberg en el despacho. Entonces eso, ese modelo es realmente un modelo de mucho éxito, estamos hablando de que el Financial Times tiene cerca de un millón de suscriptores, está a punto de lograrlo, 450 millones de euros solo de suscriptores al año.
El otro modelo tiene que ver con la militancia editorial y con el compromiso de un proyecto editorial. Creo que nosotros somos un ejemplo pequeño pero que el ejemplo más potente que existe es The Guardian, que son socios nuestros. En España tenemos una edición en español de The Guardian que publicamos en eldiario.es y ellos como son una fundación.

— Es un gran periódico.
— Sí, es mi periódico favorito del mundo. La defensa de los valores del periodismo pueden decirnos “tú vas apoyarnos para que sigamos siendo gratuitos y para que no cobremos”. Trabajamos mucho con ellos y los conocemos bastante. Ellos han logrado un éxito absoluto precisamente porque no es tanto la necesidad de esa información, que también es necesaria para mucha gente por supuesto, sino la necesidad de que exista esa información, que esté disponible y que sea independiente. Que es un poco a lo que estamos jugando nosotros. Entonces son los extremos en la escala de grises. Por ejemplo, el New York Times tiene una parte que tiene que ver con el servicio, tú no te suscribes a las recetas del New York Times por la defensa del periodismo, te suscribes de verdad porque la receta de la cookie o las crosswords, los pasatiempos es un servicio, es un servicio puro como Netflix o como el fútbol de pago. Y luego también tiene una parte el propio medio de militancia, hay una parte de “ayúdanos a levantar la siguiente gran historia de portada”. Eso es militancia en el periodismo. Pero claro que creo que esos modelos van a funcionar. De hecho ya están funcionando.

— Hablamos de redacciones flacas y lo que está desapareciendo por completo también es el modelo tradicional de contar con corresponsales en las capitales, de tener cada medio sus propios ojos afuera…
— Bueno, nosotros acabamos de poner en marcha nuestra primera corresponsalía, es en Bruselas. La cubre un periodista que antes era redactor jefe de política -además es accionista del diario y uno de los socios fundadores- y que se fue a abrir la primera corresponsalía. Cuando empecé el diario jamás pensé que tendría un corresponsal en Bruselas, y ya lo tenemos. Es decir que no descarto que más tarde vaya a abrir otra en Londres, otra en París y otra en Portugal, por pensar en los focos de importancia en Europa para un diario como el nuestro. Y otra al menos en las grandes capitales de América Latina. Mi principal miedo al principio era que siempre hablábamos mucho de la evolución del periodismo como de la evolución de las especies, ¿no? Se mueren los dinosaurios y ahora nos hacemos grandes y nos quedamos con el planeta. Y lo que me daba miedo de verdad era que esto fuese una construcción, una construcción de ficción y que en realidad lo que pasase es que todos nos convirtiésemos en ardillas pequeñas e irrelevantes. Que los dinosaurios muriesen y se extinguieran pero que los nuevos medios fuésemos incapaces de ocupar el espacio en el ecosistema que dejaron. Ahora soy optimista, creo que sí vamos a ser capaces. No nosotros en concreto sino los medios que sobrevivan a la reconversión industrial de internet y los nuevos medios nativos que también logramos entrar en ese mundo. Porque el periodismo digital no complementa al papel, lo sustituye. No es una moda pasajera.

“El periodismo digital no complementa el papel, lo sustituye”, asegura Escolar
“El periodismo digital no complementa el papel, lo sustituye”, asegura Escolar

— En este modelo actual, ¿qué lugar ocupa la figura del editor? Porque durante un tiempo uno decía: bueno, hay tanta información, todo el mundo es de alguna manera su propio medio…
— Es importantísimo, es importantísimo. Creo que sigue siéndolo. Durante un tiempo se pensó que en internet no era necesario. Nosotros cada día a las ocho de la tarde noche en España hacemos un producto cerrado que es el adelanto para socios, que son las apuestas que hemos trabajado durante todo el día para el día siguiente, y es un producto que tiene mucha edición, muchísima.

— ¿Cuántos materiales son?
— Son alrededor de veinte artículos periodísticos y de información y otros diez de opinión más o menos. Treinta piezas, treinta y cinco piezas. Esas notas recién quedan abiertas al público en general a las 7 de la mañana del día siguiente.

— ¿Y un texto de eldiario.es por cuántas manos pasa antes de ser público?
— Pues al menos tres. El propio periodista, el jefe de área y el editor de mesa que está en el turno.

— ¿Qué cree en relación con esa discusión acerca de si hay que producir mucho todo el tiempo o que hay que producir menos y con mayor elaboración y cuidado?
— Nosotros estamos ahora reduciendo la producción del diario. En todos los casos porque no nos caben en portada. Producimos demasiado. Además de la redacción central tenemos redacciones locales en diez ciudades que todas ellas aspiran a entrar. Y al principio teníamos un problema de escasez, queríamos ser un medio generalista y no teníamos con qué llenarlo y ahora nos pasa al contrario, ya generamos demasiada información muy rápido y a veces es demasiado. Porque además también trabajamos con teletipos de última hora en algunos momentos y acabamos publicando y moviendo en redes muchísimas noticias y en el embudo de las redes no cabe todo. Y en el de la portada tampoco.

Lea aquí el discurso de Ignacio Escolar en el Festival Gabo al recibir el Premio a la excelencia periodística

 

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Source: Infobae
Ignacio Escolar, un periodista optimista en tiempos de crisis

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