Es sordo y ciego: para él, hablar significa tocar

Tony Daverso utiliza un sistema para poder comunicarse con Jason Corning, que es sordo y ciego (The Washington Post / Mary F. Calvert)
Tony Daverso utiliza un sistema para poder comunicarse con Jason Corning, que es sordo y ciego (The Washington Post / Mary F. Calvert)

Mientras Jason Corning y su esposo, Jason Lin, se preparaban para escalar el puente del puerto de Sydney, Lin dudaba si hacerlo. Su miedo a las alturas lo aterrorizaba.

“¿Estás seguro?”, le preguntó Lin de nuevo.

“¿Por qué no?”, le dijo Corning. “Nunca sabrás cómo es a menos que lo intentes“.

Un cónyuge que alienta al otro puede no parecer extraordinario. Pero ese día, cuando Lin y Corning se infundieron en trajes azules y grises para ascender al puente de acero más alto del mundo, solo uno de ellos podía ver y oír.

Corning ha sido sordo y ciego desde su nacimiento.

“La gente solo se enfoca en su discapacidad, pero para mí, no creo que haya nada que pueda detenerlo”, me decía Lin, de 28 años, en una conversación que tuvimos recientemente.

Lo había llamado para hablar sobre un puente diferente que su marido estaba escalando. Hace varios meses, Corning dejó su trabajo en el gobierno federal y decidió iniciar su propia compañía, una que apunta a crear espacios más cómodos para las personas ciegas, sordas o ambas cosas.

Si desea ver un ejemplo de ello, solo tiene que entrar en el Starbucks que abrió hace unos días en Washington. Es el primero en el país diseñado para personas sordas y con problemas de audición. Allí, los clientes pueden escribir o utilizar el lenguaje de señas estadounidense para realizar sus pedidos. Sus nombres aparecerán en una pantalla cuando sus lattes y mochas estén listos.

Jason Corning utiliza a su perro de servicio, Niko, que lo guía por las calles de Maryland (The Washington Post / Mary F. Calvert)
Jason Corning utiliza a su perro de servicio, Niko, que lo guía por las calles de Maryland (The Washington Post / Mary F. Calvert)

Desde su inauguración, el lugar ha atraído entusiasmo y elogios, y probablemente muchos beneficios, ya que se encuentra a pocas cuadras de la Universidad Gallaudet, la universidad más antigua del mundo para sordos y personas con dificultades auditivas. Lo que ha hecho Starbucks es un paso significativo hacia la inclusión.

Pero aquí está la cosa: la comunidad sorda no solo toma café. Y dentro de la comunidad sorda, hay personas que son parcial o totalmente ciegas. Ahí es donde Corning espera que su compañía, Three Monkeys Communications, entre.

Corning, de 32 años, y presidente de la Asociación de Sordociegos del área metropolitana de Washington, comenzó la compañía en julio y dijo que planea volar a través del país a lugares que quieran aprender cómo adaptarse mejor a la comunidad de sordos y ciegos.

Muchas veces, cuando pensamos en perder los sentidos críticos –un riesgo que todos enfrentamos a medida que envejecemo-, imaginamos las formas en que nuestro mundo podría colapsar. Cómo, en vez de ver a 6 metros, solo podemos ver a 50 centímetros o menos. Cómo, en lugar de escuchar a alguien gritar nuestro nombre desde el otro lado de la calle, solo podemos escuchar palabras pronunciadas frente a nuestra cara como simples susurros o absolutamente nada. Lo que me llamó la atención de la compañía de Corning fue su objetivo de expandir el mundo para las personas que tienen un uso limitado o nulo de los dos sentidos con el resto de la gente que, ni siquiera, se imagina cómo funciona.

Visité a Corning en su casa de Maryland para averiguar más sobre él y sobre la compañía que dirige desde su oficina situada en el segundo piso.

Estaba nervioso. Había hablado con él a través de un intérprete por teléfono, pero no tenía idea de cómo íbamos a hablar en persona. No sé el lenguaje de sordos, e incluso si lo supiera, no estaba segura de si él podría verme. Sordociego, contrariamente a como suena, no siempre significa una pérdida total de ambos sentidos. Se define como un deterioro significativo de ambos.

Jason Corning trabaja en su oficina en casa junto a su perro de servicio Niko (The Washington Post / Mary F. Calvert)
Jason Corning trabaja en su oficina en casa junto a su perro de servicio Niko (The Washington Post / Mary F. Calvert)

Cuando llegué, Corning me estrechó la mano, me presentó a su perrito de servicio, Niko, de cinco años. De inmediato me quedó claro cómo iba a ser la entrevista. Corning iba a tener que enseñarme lo que él espera que su compañía pueda enseñar a otros: cómo adaptarse.

Corning, que tiene una maestría en la Universidad Johns Hopkins, se comunica principalmente a través del lenguaje de señas y de un método, el “Pro Tactile”, que implica tocar. También escribe en una computadora. Aunque es ciego y necesita que Niko lo guíe cuando camina, puede leer las letras en una pantalla si están magnificadas. Utilizando un implante y un audífono, también puede escuchar un poco si una persona habla en voz alta y clara frente a él en un ambiente tranquilo.

Para mi visita, Corning le pidió a Tony Daverso, un proveedor de servicios de soporte, que se uniera a nosotros. Daverso, que también es sordo, está capacitado a usar “Pro Tactile”, que puede transmitir a una persona sordociega lo que el lenguaje de signos no puede: expresiones fáciles y movimientos corporales.

Cuando sonreí, Daverso usó un dedo para trazar una cara sonriente.

Cuando asentí, Daverso movió su puño hacia arriba y hacia abajo.

Cuando tenía preguntas, las escribí en mi bloc de notas y Daverso las transmitió a Corning, que respondió verbalmente.

“¿Por qué crees que esta empresa es necesaria?”, le pregunté en un momento dado.

Tenemos muchas personas sordociegas que tienen dificultades para encontrar un trabajo“, dijo. “Y muchas personas no saben cómo trabajar con personas sordociegas”.

Lin no hablaba ningún lenguaje de signos cuando conoció a Corning hace seis años. Se conocieron a través de internet y empezaron a hablar por correo electrónico porque Lin vivía en Taiwán. Lin dijo que Corning finalmente le enseñó el lenguaje, y sorprendió a Lin con su independencia.

Una de las cosas más destacables de su relación llegó unos meses antes de que decidieran casarse en 2014. Corning voló solo a Taiwán para reunirse con los padres de Lin.

“Que una persona sordociega hiciera eso, realmente me impresionó”, comentó Lin. “Realmente me abrió los horizontes”.

En su casa, apunta Lin, Corning hace la mayor parte de la cocción, y si hay un problema con la computadora, generalmente es él quién lo arregla. También se encarga de sus arreglos de viaje y ha planeado ir solo a Filipinas y Francia el próximo año.

Lin afirmó que debido a su trabajo como administrador de software para una organización sin fines de lucro en Annapolis (Maryland), a menudo no tiene tiempo para viajar con Corning. Pero recientemente se fue con él a Wisconsin, donde se realizó un campamento para la comunidad de sordos y ciegos. Una noche contó con un show de talentos para niños. Algunos cantaron y otros contaron chistes.

Mientras observaba las actuaciones, Lin recuerda que se dio cuenta de por qué su compañía es necesaria.

Solo quieren ser como todos los demás. Solo necesitan el reconocimiento de otras personas, la gente les dice: ‘Puedes hacerlo'”.

Tal vez, dijo, dada la oportunidad, incluso pueden demostrar que hay algunas cosas que pueden hacer mejor.

Source: Infobae
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